Un Final Anunciado

04.07.2018

El domingo pasado fue un día que cambiará la historia de nuestro país, para bien o para mal, todavía es muy pronto para saberlo. Y es que aun con la discordia de que, si las encuestas estarían o no manipuladas por los que las pagan, el resultado final en las elecciones presidenciales de México estuvo claro y a la vista durante el proceso electoral. Andrés Manuel López Obrador, del partido MORENA, hoy, se ha alzado con un triunfo inobjetable, y para fortuna de todos, el "tigre" no fue soltado y sigue durmiendo. 

Por otro lado, aun con la esperanza de un milagro -suele ser nuestro refugio último-, la selección de fut-bol perdió ante la selección de Brasil, y quedamos como siempre ante la playa, siempre soñada, en los mundiales de un quinto partido. Es momento de empezar a soñar nuevamente para la justa dentro de cuatro años. -Lo que sí es que, ambos finales estuvieron muy anunciados- 

El reto del presidente electo es tan grande como sus palabras, como sus promesas. Dentro de las cuales, destaca el destierro final de la corrupción, asentando en su discurso nocturno, de que ésta no es una característica cultural como afirmó el Presidente Peña, sino una forma tramposa de actuar predominantemente por parte de los políticos. 

Recordemos que la corrupción desde el punto de vista de Compliance, es la piedra de toque, el blanco donde siempre debemos apuntar para poder hablar de una real cultura del cumplimento y el bien-hacer. Celebro que el nuevo presidente ponga en perspectiva central el acabar con la corrupción y la impunidad, que desee un México que cumple, que floten en el aire los conceptos de: honradez, ética, justicia y libertad, porque de ellos dependerá el poder soñar en una patria que sabe cumplir, y que algún día podremos dejar los vergonzosos primeros lugares de la trampa. 

Como hemos platicado en este espacio, Compliance se erige como el camino que ha sido probado para poder guiar en el justo cumplimiento y en una reputación serena y sin sobresaltos.

Es tiempo de soñar, de aceptar la seducción de la esperanza de que podemos ser diferentes, más justos, y algún día llegar a ser campeones mundiales de fut-bol.

Adriana Peralta Ramos