Compliance es más que cumplir

30.05.2018

La semana pasada tuve el gusto de participar en un reconocido programa de radio platicando acerca de Compliance en México, su alcance, significado y aplicación, dándome cuenta que este tema del cumplimiento está más vivo que nunca.

No solo por ser parte diaria de las noticias, ni porque los candidatos presidenciales enarbolan como bandera de campaña el terminar de un tajo con la corrupción en México, sino porque ya se avizora en nuestra patria una reflexión sería para combatir prácticas desleales y tramposas. El cumplimiento cabal sustentado en la ética empieza a recorrer las avenidas de México, posiblemente sea más mi ilusión que la realidad, pero sueño con esta posibilidad.

Hoy vemos que Compliance se desgrana en otras fronteras, como sucedió recientemente en Argentina donde se suspende al tenista Federico Coria por parte de la Unidad Integral de Tenis, por no haber denunciado una oferta de soborno en el año 2015. El tema de Compliance pasa lista de presente.

Entonces parecería que la corrupción no es solo mexicana, por tanto, ¿somos corruptos por naturaleza? Esta interrogante nos lleva a reflexionar sobre la afirmación que hace Tomas Hobbes, cuando afirma que el ser humano es egoísta y malo por naturaleza, que "el hombre es el lobo del hombre" (homo homini lupus est).

Hobbes tiene un margen de verdad al afirmar que somos egoístas por naturaleza, algo que podríamos traducir en que el ser humano es ambicioso por su propia razón de ser, porque desea siempre poseer: riquezas y poder; sin embargo esta ambición innata no justifica el uso de medios ilegales y antiéticos para su consecución, como serían el crimen o, precisamente, la corrupción.

El ser humano no es corrupto por naturaleza, hemos optado por serlo. Pero ¿y por qué? Algunos dirán que debido a la impunidad que vivimos es que no existe el "miedo" a corromper (aquí nadie castiga a nadie), y es entonces cuando Compliance surge como una gran posibilidad de solución. Compliance es más que cumplir, Compliance es buscar y ver la inter-acción diaria matizada en hacer bien lo que nos corresponde hacer a corto y largo plazo, sustentada ésta acción, en la ética generadora de una digna reputación para toda la vida; cuidar la marca de nuestro centro de trabajo e incluso la nuestra propia, puesto que todo éste andamiaje implica la generación de buenas prácticas laborales, y un buen futuro para todos. Compliance es una excelente medida, genera un auto-control.

Es menester que las empresas deseosas de contar ya con programas de Compliance, inicien como en casa, con: el ejemplo, reglas claras, vigilancia, confianza y recompensas justas.

Compliance puede y debe aplicarse en los diversos ámbitos laborales: sector público, privado, educativo y ONGs, ya que cumplir será el camino más corto en el cuidado y respeto del marco legal aplicable, provocando la toma de las mejores decisiones con un sustrato total de ética, dando pie a una larga vida de nuestras marcas y una reputación personal a toda prueba.

Compliance siempre será la mejor opción.

Adriana Peralta Ramos